divendres, 31 de gener del 2014

EL COMIENZO DE LA IMAGINACIÓN

Adela es joven, no cabe duda, pero no es eso lo que quiere ser. Los olmos de Carnwell tienen doscientos años, Adela apenas dieciocho, a veces las leyendas protegen a las mujeres más jóvenes, a veces las destruyen; Adela está más que dispuesta a arriesgarse.

Hace unos dos años que ella lo vio después de su muerte. Era Pau. El mismo que estuvo saliendo con ella cuando tan solo tenían unos quince años y que murió en un accidente de moto. Al verlo se emocionó, pero pensó que era un sueño ya que él estaba muerto, pero no. Ella estaba despierta. Por un momento pensó que estaba loca. Adela siempre había sido una chica un poco fantasiosa, pero eso se volvió una obsesión. Un día se lo contó a sus padres. Pasó un mrd y no sabían qué hacer. Su hija se había vuelto completamente loca. Hablaba sola por los pasillos de la casa. Pero ella decía que hablaba con Pau y siempre la acompañaba. Al final, sus padres se decidieron y la internaron en un psiquiátrico muy antiguo de la zona, el de Carnwell.

Allí estaba ella. Llevaba dos semanas internadas. Adela se sentía cómoda ya que Pau seguía con ella y había hecho algunas amigas.

Un día Marta, una de sus compañeras le insinuó que para reunirse con su amado solo había un camino: la muerte. Adela, no se lo pensó dos veces y por la noche, mientras todos dormían se fue al baño donde llevó a cabo su plan. Se suicidó cortándose las venas. Al día siguiente las enfermeras se la encontraron muerta entonces en la cara de Marta se observó una leve sonrisa, lo había conseguido, se había desecho de ella. 

La pregunta es, ¿Adela se encontró con Pau? O, realmente, como sus padres pensaban ¿Estaba loca?.

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